Laaaaaabas

“Hola” en todas sus variantes idiomáticas quizás sea la palabra más dicha en todo el mundo. No me baso en ningún estudio científico para hacer esta afirmación, pero para constatar que los lituanos lo dicen con más énfasis que en el resto del mundo me han bastado sólo un par de semanas. Puede que sean secos y algo rancios, incluso maleducados a veces, pero no hay duda de que se convierten en las personas más felices al saludar. Laaaaaabas, dicen, poniéndo especial énfasis en las aes.

Con ese entusiasmo fue, pues, cómo di yo la bienvenida a mi erasmus el día 16 a las 12.30 de la mañana, tras salir del fatídico examen de economía, que por cierto, aprobé con un mísero cinco. Pero aprobé. Tras eso, una kitchen party con kalimotxo y juegos de beber de por medio, y un fin de semana cerca del báltico, que no es un mar de verdad, porque no huele a sal.

El autobús nos esperaba a las diez, ni un minuto más, ni un minuto menos, delante de la residencia, para llevarnos en un viaje de cuatro horas -amenizado con clases de turco avanzado en modo canción del verano- al enclave lituano junto al mar, Klaipeda. No mucho más bonita que Kaunas, con sus edificios soviéticos y algún que otro guiños a occidente, aunque también pasado por el colador soviético, dando como resultado infinitas moles de hierro y cemento con cierto aire moderno. Sus pequeñas casitas a los dos lados de la carretera, como siempre de colorines, y con la ropa tendida en el exterior. Una parte vieja con sus calles más amplias, y sus plazas llenas de mercadillos de ambar, aunque no se sabe si milenario. Tras la visita relámpago a la ciudad, vuelta al autobús, topándonos por el camino con la universidad, distinto a todo lo que habíamos visto en lituania, y con pretensiones victorianas.

Marchamos de Klaipeda en ferri para llegar a la isla donde dormiríamos, el destino turístico de lituania, por sus minúsculos pueblos cuadriculados llenos de casas para cuya construcción, los lituanos se dedicaron a imitar a sus vecinos nórdicos. Pueblos tan ordenados y tan pulcros, que resultaban tétricos, como el pueblo de Eduardo manos tijeras, que, lleno de casitas color pastel ordenadas en largas filas inspiraba terror más que tranquilidad.

Y para terror el que pasamos atravesando el bosque a tientas, a oscuras, sin más pistas que alguna débil luz de algún móvil y las voces de nuestros amigos erasmus emocionadas por llegar de una vez al mar. Una vez allí, más de lo mismo, oscuridad y el ruido de las olas a como único indicador de que habíamos llegado a la playa, porque como ya dije, el báltico que no es un mar de verdad, no huele a sal. Aunque sí un poco a melancolía.

Tras los delirios etílicos, la mañana siguiente nos esperaba rumbo a la frontera con Rusia, al norte pegada del mar, justo después de peregrinar por enormes dunas de arena inimaginables para nosotros en Lituania hasta ese momento. Las mismas dunas que nos incitaron por un momento a simular la carrera del queso que se juega en Inglaterra, aunque rebozándonos en arena y no en hierba, y además sin queso.

Las dunas

La llegada a la cima

La carrera de los quesos, véase mi pose de velocidad en la parte inferior izquierda de la foto

La última parada fue en Nida, escondido detrás de un bosque, lleno de espigones y pequeñas barquitas atracadas en los puertos, veletas, viento y una vez más casitas con anchísimos y larguísimos tejados. Otro atractivo turístico, aunque con increiblemente encantador.

El bosque antes de Nida

La soporífera a Kaunas, con episodios sonánbulos, nos dejó rendidos y atrincherados en el pasillo, con un pie en la cama, y otro tirándo de nosotros para montar otra kitchen party. Al final ganó la cama. Y así hasta hoy, con alguna que otra room party, un cumpleaños de un francés bretón con su correspondiente sorpresa y fiesta internacional, y un examen de lituano, en el cual, ante la duda y el cansancio, lo único que acertamos a decir más o menos bien fue un efusivo “laaaaaaabas”.

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5 Responses to Laaaaaabas

  1. lalalá... dice:

    bonita historia y siempre aparecen por ahí las kitchen pary madre mía… xd
    a ver si cuando nos veamos me enseñáis a decir Laaaaaaaabas! jajaja yo os enseñaré a decir “otra cerveza por favor, aún me pareces feo” para que liguéis muchito en alemania xdd

    besetee

  2. almuerzoymas dice:

    Me das una envidia de la mala. Riga siempre ha sido una ciudad de las que más me llamaban. No entiendo por qué no he elegido un Erasmus decente como el vuestro en Europa del Este. ¿Qué coño hago yéndome a París? En fin, iré contando.

    Un beaszo enorme!

  3. Havié dice:

    Amo Lituania casi tanto como a mí mismo. Las playeras, es probable que si las limpies se vaya el dibujo peeero, puede que mole, porque como habrás comprobado, todos los dibujos están repasados con un rotulador negro, que ese sí que es especial para tela. O sea, se mezclarían los colores y el dibujo se quedaría… pero no puedo asegurarte el éxito.
    xD
    Un beso!

  4. Analú dice:

    Almuerzoymás quién es?
    Mira Havié qué humilde (“amo Lituania casi tanto como a mi mismo”)
    Un beso, sinmás.

  5. MariaAAAjo dice:

    MariaTaosaLaVasca(Zumaia)!!!!!

    zmz? ni ondo !! pero si q estoy nerviosa porque mañana me voy de erasmus y claro, no sé cómo se debe actuar el día antes de irte de erasmus.
    Ya veo que vosotros os lo estáis pasando muy bien y que el báltico no es un mar porque no huele a sal como el cantábrico que pasa por Zumaia 😛
    Ojalá pueda ir a veros pronto!!
    Muxu bat eta ondo pasa !!!!

    aioooou

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