Hermeticidad

Sufría el síndrome de diógenes desde los cuatro años, aunque realmente no lo supo hasta que una noche el suelo bajo su cama, convertido en el vertedero de sus vivencias, explotó. O más bien, hasta que un día leyó el nombre de la enfermedad en un periódico. “Diógenes”. Desde la prmera vez que puso sus pies firmes sobre el suelo, habituaba a andar con la cabeza gacha y la mirada fija en las baldosas, husmeando, como si su único propósito fuera encontrar algo que después, casi involuntariamente, se convertiría en reliquia. Sus bolsillos sufrían las consecuencias o en su defecto, sus oídos cuando su madre entaba en su habitación dispuesta a poner orden y se encontraba con cualquiero otro trasto vacío de significado para ella, pero con un nombre o un recuerdo grabado en él a los ojos de la niña. Su afición se convertiría enfermiza, le solían decir.

Su manía iba más allá del mero coleccionismo obsesivo. Aprendió a olvidarse del tortuoso secundero y adquirió la capacidad de mantener durante horas sus pensamientos inmiscuídos en aquel amasijo de pepelujos revueltos con la tinta a punto de apagarse. Borró el presente de su calendario y la historia de los libros; su historia estaba incrita en aquel montón de lo que otros habrían llamado basura.

Médicos y especialistas se acercaron a su habitación a estudiar su caso, el de la niña que comía de los restos de su infancia y dormía plácidamente acurrucada en las montañas de viejos cacharros.

– Prendamos fuego a la habitación – dijeron – será la única solución

A sus treinta años vio cómo sus vivencias se transformaban en llamas azuladas y cenizas. Guardó el humo en una botella de cristal y se mudó. Tras veintiséis años preguntándose cómo poner orden a su pequeño pero entrañable caos, consiguió encerrar toda su existencia en aquella jaula de vidrio.

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5 Responses to Hermeticidad

  1. uno6180 dice:

    Cuando atacaron la ciudad de (necesito comer mas nueces) y los griegos vieron que estaba perdida, se anunció la retirada y salida de todos sus habitantes que, acopiando una selección de sus mas preciadas posesiones, huyeron de la ciudad en llamas en busca de nuevo hogar. Uno de los siete sabios de Grecia, Publio Siro no portaba maletas, muebles, ni libros ni herramientas… no llevó nada. Sus allegados y alumnos le preguntaron, ¿no llevas nada? ¿no tienes posesiones? _y respondió: Omnia mecun porto. Todo lo que tengo, lo llevo conmigo.

    En fin, me encanta esta historia.

    Los fenicios decían que solo es realmente tuyo lo que no pierdes en un naufragio. Cuanta razón tienen todos estos sabios de pasados mejores, eh?

    Supongo que el síndrome de Diógenes es una consecuencia mas de esta sociedad a la que sujetan con fuerza su cabeza para no gire y siga mirando al materialismo banal. Allí donde las personas son esclavos de los objetos en vez de al revés.

  2. Pizpireta dice:

    “Guardó el humo en una botella de cristal y se marchó” me ha encantado esa frase… Para mi, resume muy bien lo importante que es llegar a la esencia de las cosas. Un beso, María. Y que se sepas que esperaba con ganas tus actualizaciones 🙂

  3. socioapatia dice:

    Es uno de los relatos tuyos que más me gustan. Y punto xD Enhrobauena Mary

    P.D: No es por corregir Alex, que te ha quedado un comentario precioso, pero el que lo dijo era Bías (uno de los siete sabiso de Grecia) a sus conciudadanos de Priene.

    http://es.wikipedia.org/wiki/B%C3%ADas

  4. mary dice:

    Uno: no conocía la historia y me gustó ver un “por qué” histórico al relato. En cuanto a la relación del síndrome de diógenes con el materialismo, estoy contigo, pero prefiero (o espero) seguir pensando que existe alguien que se rodea de cosas “inservibles” porque tengan un significado más allá del material para él. Eso sí, espera a poner la tele y encontrate con una noticia de una señora que vivía encerrada en casa con todo lo acumulado durante cuarenta años y con una cuenta bancaria que no cabía por la puerta. xd

    Pizpireta: gracias, me alegro de que te haya gustado. no te hagas demasiadas ilusiones xd esto de actualizar ha sido un milagro, ya sabes, es lo que tiene la semana santa

    Socioapatia: no sé si creerte ya…xd

    gracias a todos por comentar
    (es la primera vez que me comento en mis propios comentarios -todo por seguir la recomendación de ramon- espero haber salido airosa tutururututururutu)

  5. lalalá... dice:

    muy bonito maría
    además te das cuenta de que ella a pesar de ver sus cosas hechas cenizas, las seguía reconociendo como suyas; tal vez por eso hay que aceptar como se es y lo que se tiene, se queme todo en un incendio o no
    😀
    un besete

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