“Ya estoy aquí, hermano”

Ya son más de las nueve y cuarto y el tren estará a punto de entrar en el andén. Y precisamente hoy la maleta me pesa más que los nervios en la garganta, más que mis pasitos cortos que probablemente sean los responsables de que no llegue a tiempo. El constante fluir de la gente y la eterna lentitud de las escaleras mecánicas alentan mi ansiedad y trato de refugiarme en la cara de sorpresa que se les va a quedar cuando escuchen el sonido de mis llaves en la cerradura de casa después de casi más de tres meses. Por fin, las puertas del vagón se cierran automáticamente tras de mí, y junto a mi asiento me espera una novela de un tal Reverte sostenida por la manos de una señora con cara de pocos amigos y escasa conversación. Me acomodo y el paisaje me absorbe, y los pensamientos…a las nueve y treinta y siete de la mañana mamá arrastrará sus pies a tientas en la cocina, con los ojos aún aprisionados entre legañas y buscando la leche en el frigorífico, justo después de haber limpiado el filtro de la cafetera. Mi hermano habrá dejado la cama sin hacer tras marcharse a las siete de la mañana. Al fin, el olor a madera vieja de mi portal me da la bienvenida. La emoción me ayuda a cargar con la maleta como puedo, intento correr escaleras arriba y tanteo la cerradura. Sólo se escucha el silencio y la sorpresa es mía. Un hilo rojo me conduce hasta la cocina sucia y con los platos aún sin recoger. Mi madre tendida en una esquina envuelta en un oceano de sangre, que pronto pintará mis pantalones de dolor y me mostrará mi reflejo, aterrado, incapaz de articular ni gestos ni palabras. Vuelvo a escuchar el familiar sonido de la puerta a mis espaldas y una mano conocida sobre mi  hombro, “ya estoy aquí, hermano”.

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6 Responses to “Ya estoy aquí, hermano”

  1. Javi dice:

    Joder… Quiero aprender a escribir relatos así. Y la tranquilidad con la que habla el hermano…
    Un beso.

  2. lalalá... dice:

    me gusta mucho
    pero es duro tía
    luego dices de mis horas

  3. Pizpireta dice:

    Sorprende… de verdad. Nunca me gustaría una “bienvenida” así.

  4. lalalá... dice:

    no puedo creer que hayamos cogido el mismo fondo
    joooooooooder
    ahora lo cambio

  5. disemia dice:

    ahora coge una pistola de juguete, vístete con uniforme negro, y “masácranos” a todos en el taller con una buena ducha, jejeje (sorry por el humor tan negro, es culpa de tu relato)

  6. Karol dice:

    Karol y Pandi pasaron por aquí, nos ha gustado tu relato.

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