Anfibióticos

Mayo 20, 2008

Podría inventarme una historia, transgredir la realidad. Podría imaginar que un enorme, un gigantesco tanque de fármacos tóxicos y otras sustancias nocivas se derramaron en la charca más pulcra sobre la faz, o quién sabe, manto de la tierra. Que los tritones, salamandras, sapos y renacuajos, se vieron obligados a emigrar. Proponer cien mil formas de gobierno y acabar a lenguetazo limpio. Podría decir que del lodo surgió por fin el manifiesto.

Pero sólo os contaré el final: el niño nos salió rana.

Compruébenlo con sus propios ojos (y de paso entérense de qué va esta entrada)