Naturaleza muerta

Febrero 5, 2008

Mientras  tu cuerpo, inerte, se desplomaba lentamente las gotas de tu propia sangre impregnaban el lienzo, pintando de rojo los últimos retoques. La oscuridad te privó de percatarte de cómo su mano agarraba el cuchillo con la misma maestría que empuñaba el pincel. Ni siquiera te explicabas cómo te pudiste dejar llevar, distraida, hasta aquella sala. Envuelta en sus palabras y en la atmósfera lúgubre, simulabas la agonía y jugabas con las sombras. Embelesada con el monótono sonido del lápiz rasgando el papel, caíste en el letargo del que no despertarías cuando el metal pulido atravesara tu pecho. Captar la esencia de la muerte en la pintura no fue tan difícil como él se imaginó.

*como yo no sueño me hago acopio de los sueños de los demás, y nueve horas en la biblio dan para mucho menos estudiar, lo aseguro